Impresora 3D

La aventura de la creación de una impresora 3D no es algo a tomarse a la ligera, eso es algo que hemos aprendido a las malas. La impresora 3D en cuestión es una Prusa i3 con cuerpo de acero.

El proyecto de tener una impresora 3D comenzó por 2013 como una forma de aprender sobre ese mundillo y ver las posibilidades que tenía de cara al futuro y ver si se le podía sacar partido. Por desgracia, el proyecto acabó abandonado durante el montaje de la misma.

No fue hasta finales de 2014 cuando el proyecto se retomó. Teniendo construído el esqueleto de la misma, solo faltaba la parte electrónica. Los que continuamos el proyecto era la primera vez que nos acercábamos a algo así, por lo que tuvimos que empaparnos previamente de todo el proceso previo para saber exactamente qué estábamos haciendo y desde qué punto.

Finalmente, conseguimos montar la impresora y configurar toda la electrónica. Esta fue la parte “fácil” de nuestro montaje, los problemas vinieron después.

El que las primeras piezas salieran mal era algo que sabíamos que iba  a ocurrir, una impresora 3D es un aparato que hay que configurar bien para que salga con buena calidad. Pero no nos esperábamos que tuviéramos contínuos cuelgues durante la impresión, en los que la impresora se quedaba parada pero todavía con corriente eléctrica corriendo por ella.

A estos problemas de cuelgues se unía un problema de voltaje: la cama caliente (la superficie sobre la que se imprime) tardaba horrores en calentarse y, además, con el tiempo hizo que la placa controladora se quemara. Esto era porque la electricidad que tenía que alimentar la cama caliente pasaba por nuestra placa, lo que era excesivo para ella. Arreglar eso fue sencillo, por suerte, un poco de google nos hizo dar con la solución (consistente en conectar la cama caliente directamente a la fuente de alimentación y que un relé controlara el paso de la corriente).

Pero seguíamos teniendo el problema de los cuelgues.

En un primer momento supusimos que era el cable USB, por lo que probamos un par de cables diferentes y nada: se nos seguía quedando colgada en momentos aleatorios.

Probamos a ver si era cosa del ordenador, que después de un tiempo cortaba la alimentación de los USB. En parte era eso, ya que se redujo la cantidad de cortes, pero no los eliminó.

Hasta llegamos a probar a cambiar la fuente de alimentación y usar una desmontada de un PC, por si era que la nuestra estaba mal y no alimentaba bien los motores. Pero tampoco.

Finalmente dimos con el problema: había sido desde el principio el cable USB. Probando con uno sacado de una Raspberry, empezamos a hacer impresiones de 8 y 10 horas sin ningún cuelgue ni problema.

A día de hoy, la impresora todavía no está plenamente funcional, aunque para este mes ya estará preparada. Solo falta volver a conectar la fuente de alimentación original y dejarla preparada para su posible transporte.

Ha sido un viaje largo y problemático, mucho más de lo que suele ser. En gran parte por nuestra inexperiencia y el haberla montado de manera autónoma, sin haber participado en ningún curso de iniciación. Pero al final ha sido algo satisfactorio. Hemos ido alcanzando con el tiempo cotas de calidad bastante altas en la impresión que nos dan pie a abrir nuevas vías de otros proyectos. Quizás replicación de impresoras 3D.

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1 Comment on “Impresora 3D”

  •  /  Responder yo

    Lo del relé es algo muy básico. No estaría mal que tuvierais a algún electrónico que os aconseje sobre estas cosas.

    Saludos.

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